Por qué el siglo XIII-XVI
Elegir el marco temporal de una novela no es un detalle menor. Esto es lo que me llevó a los siglos XIII-XVI.
¿Por qué elegir trescientos años de historia de España como escenario de una novela sobre puertas entre épocas? La respuesta empezó como una intuición y terminó siendo la columna vertebral de Damián.
Un periodo lleno de umbrales
Entre los siglos XIII y XVI conviven la convivencia y la ruptura, la fe y la herejía, lo que se construye y lo que se destruye. Es un tramo de la historia que ya de por sí está lleno de umbrales — momentos bisagra en los que algo termina y otra cosa distinta empieza a tomar forma.
Si las puertas de esta historia conectan siglos distintos, necesitaba un punto de partida que ya tuviera esa tensión dentro. El XIII-XVI la tiene de sobra: es un marco que respira cambio por todos lados, y eso es exactamente lo que Damián necesitaba como cimiento.
El mapa apenas empieza
Esto es solo el principio del recorrido. Falta contaros quién cruza esas puertas — y por qué. Eso vendrá en las próximas entradas.